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BIENVENIDA

  Te damos la bienvenida a este espacio donde te acercaremos a todo lo que podemos ofrecerte sobre esta técnica de sanación a todos los niveles.
 De la mano de nuestros maestros de Reiki podrás adentrarte en un nuevo mundo que, en realidad, siempre ha estado ahí. La visión particular de Eduardo, nuestro maestro principal, creemos que te permitirá conocer muecho mejor esta tácnica desde un punto de vista más científico, pues es para él un campo del que, ciertamente, ya se viene ocupando la física cuántica desde hace tiempo.
 Dirige cualquier consulta sobre Reiki a través del formulario o por whatsapp. Nuestros maestros están siempre encantados de atender cualquier solicitud.

¿QUÉ ES REKI?

La procedencia de la palabra Reiki es algo controvertido. Con aparente naturaleza sánscrita, ciertamente, llega hasta nosotros hoy con un pronunciado mestizaje japonés que causa cierta confusión entre el público en general.

  En realidad, incluso mis compañeros japoneses en InstitutoKojachi se muestran reacios a pronunciarse de manera definitiva acerca del significado de estos caracteres que, de manera general, se dan a Reiki. Sí, descubrimos en ellos, no obstante, una procedencia antigua del japonés a  través de unos Kanjis (ideogramas de la escritura japonesa de origen chino) que, actualmente, no se utilizan en el japonés escrito estándar, pero en los que el nativo intuye los significados que proponemos en estas líneas.

  A partir de lo que sabemos, pues, Reiki sería una palabra constituida por dos componentes: REI (universo) y KI (Energía), aunque se reconocen diferentes variantes en su significado. Reiki significaría, en definitiva, energía universal.
 
  El reikista será capaz de canalizar esta energía, inicialmente a través de sus manos, para tratar la dolencia, ya sea física, emocional o energética, de aquel a quien se le esté dando Reiki. El terapeuta entrenado será igualmente capaz de sentir de una manera física cómo ciertas sensaciones invaden su cuerpo, sentirá en sí la energía y la entrega de la misma; si bien, quizás tú que te acercas a la terapia por primera vez tengas tentación de sentirte frustrado al no atisbar sensaciones que vengan a corroborar tu deseo de creencia en esta técnica, pero no te preocupes, Reiki funciona siempre desde el principio, aunque la experiencia te dará, poco a poco, mayor eficacia en tus tratamientos energéticos de Reiki.
Si el aquejado siente o no algo ante esta terapia de sanación es algo que ya abordaremos más adelante durante tu proceso de aprendizaje.
 Esta terapia es, según hemos dicho, un método de canalización y transmisión de energía vital a través de la imposición de manos y otras técnicas, que se utiliza para obtener paz y equilibrio en todos los niveles: 
 
 Nivel físico. Reiki no hace que te crezca de nuevo un miembro amputado, no cura la gripe y, por supuesto, no debe utilizarse como sustitutivo de la medicina tradicional moderna. Sí es útil, no obstante, como actividad complementaria y sí puede el enfermo experimentar bienestar, mejor tolerancia al dolor o una curación más adecuada y rápida de sus dolencias, lesiones, post operatorios e irregularidades metabólicas.
En mi experiencia como terapeuta, yo mismo me he asombrado de la capacidad curativa de una técnica, quizás invisible, pero eficaz en cualquier caso. La más simple sesión de Reiki con la mera localización de las manos sobre los lugares adecuados y la actitud correcta han propiciado, en muchas ocasiones, una reacción positiva en el paciente realmente sorprendente.
Nivel emocional. Los problemas sentimentales, esas cargas laborales que nos consumen en el día  a día, la agresividad concentrada por la reiterada cotidianeidad supersónica de nuestra rutina habitual, la infelicidad, en definitiva, que nos invade y a la que falsamente parece que nos acostumbramos son afecciones de otra índole que afrontamos también de manera habitual los reikistas. No es extraño que una persona aquejada de un dolor físico, quizás causado por una lesión no muy bien explicable, termine vertiendo ante el terapeuta una serie de sucesos que han causado su inestabilidad emocional y por ende una debilitación de su cuerpo físico que ha derivado en una lesión difícilmente tratable muchas veces, pues el buen trabajo de los profesionales consigue tan solo aplacar el dolor de manera momentánea, sí, solo transitoria, pues el dolor tiene tendencia a repetirse y, en ocasiones, replicarse en otro lugar del cuerpo.
Nivel mental. Ciertamente, se hace difícil a veces discernir entre lo mental y lo emocional, dado que, diversas circunstancias se entrelazan en ocasiones, causando daños en ambos niveles. Con una intención puramente comunicativa, incluimos en este ámbito de lo mental hábitos perniciosos, el estrés, el insomnio, que vienen asociados en tantas ocasiones a nuestro comportamiento mental diario, a nuestros pensamientos acerca de todo lo que nos atañe, nos rodea, todas esas situaciones que, probablemente de manera injusta y exagerada, consideramos un ataque directo contra nuestra persona y nuestros intereses. La función del terapeuta de Reiki en estos casos, consiste en acompañar al afectado aplicando las técnicas propias de sus preparación en busca de un equilibrio energético que favorezca, finalmente, el equilibrio también físico y con ello la mesura mental de quien recibe la terapia.
Nivel espiritual. Este campo es, sin duda, el más controvertido dentro del mundo de la sanación energética de Reiki. Si ya es complicado acercar al público una terapia que, si bien ofrece unos resultados empíricos a partir de la mejoría evidente que relata el paciente, no encontramos en nuestra tecnología argumentos probadores de que tal alivio venga propiciado por la actividad terapéutica del reikista.
En mis charlas con otros maestros, he encontrado en sus versiones relatos acerca del ente profundo que habita el cuerpo. Si aceptamos la idea de que es posible que lo que los antiguos llamaron espíritu, alma, esencia o aliento forme parte de un todo que, junto al cuerpo físico y en comunión con el cuerpo energético, contituyen el ser humano; no podemos sino tratar de incluir en estas líneas el hecho de que los condicionantes del cuerpo, las vicisitudes del día a día, el equilibrio de la energía que recorre nuestro interior y que forma parte de nosotros, podría hacer que ese ser interno que todos somos, reaccione de mejor y mayor manera cuanto mayor es el equilibrio general del todo, de cada individuo.
Es importante destacar que, para enlazar con esta parte tan profunda del ser, será precisa una preparación física, energética y mental del reikista que le permita alcanzar el estado meditado suficiente, ajeno prácticamente a su realidad sensible y, siempre, desde una actuación humilde y bondadosa. Son estos,  no obstante, aspectos que requerirán nuestra atención más aguda en niveles más avanzados de preparación.

 Como hemos visto, Reiki es eficaz en distintos campos y es, pues, eficaz en distintos niveles de profundidad siendo posible alcanzar la raíz del problema, ya sea físico o emocional (también en el área mental y el plano espiritual, incluso en desequilibrios realmente antiguos, permitiendo que la emoción o el patrón de conducta que ha creado la inestabilidad se manifieste y sea sanado. 

 También nos ayuda al crecimiento personal y a la expansión de nuestra conciencia interior. Verdaderamente, el practicante de esta habilidad experimenta en sí, además de mejorías notabilísimas en sus dolencias corporales particulares, un estado de calma emocional, una tranquilidad sostenida que le permiten observar las circunstancias del día a día con un sosiego y objetividad nuevos que alimenta una conciencia del yo y de los congéneres más compasiva, neutral, más genérica y menos individual, más humana.
 Una vez iniciado en este apasionante mundo de la terapia sanadora de Reiki, el practicante será capaz de llevar a cabo una observación del entorno con una conciencia de un nuevo carácter piadoso. Comprenderte es comprender, perdonarte es perdonar; pues, desde la nueva visión del yo y del todos, será más sencillo aceptar que las circunstancias orteguianas de la filosofía moderna ya escenifican un mundo agresivo en el que el yo impera en las decisiones dictatoriales que rigen nuestras reacciones, nuestra toma de decisiones vinculadas al cotidiano quehacer de cada uno. El enfado, a modo de ejemplo, que tantas veces invade nuestra realidad incluso ante minúsculas circunstancias que no merecerían, si lo observamos con naturalidad, el llamamiento instantáneo a la ira, habrá de seguir existiendo, en principio, en cada uno, si bien de una forma mesurada, eso es, serás capaz de enfadarte como siempre fuiste, pero durante el tiempo estrictamente necesario y con la intensidad justa y medida para aceptar con inmediatez que aquello que nos ha afectado emocional y mentalmente es tan solo una circunstancia que tendremos que comprender, rodear, afrontar o combatir desde la lógica, la prudencia, el entendimiento y, en muchas ocasiones, con la indiferencia.
MI EXPERIENCIA CON REIKI.
  A lo largo de mi vida, durante y tras mi formación en esta técnica, he tratado a diversas personas aquejadas de también variadas dolencias de toda índole. Trataré, a continuación, de enumerar algunas de esas afecciones que evidencian la poliactividad virtuosa de esta técnica ancestral recuperada a principios del siglo XX por el Maestro Usui de cuya labor nos ocuparemos en páginas siguientes, mientras que ahora veremos algunos de los efectos principales de Reiki.
 
Bienestar. La principal actividad de la técnica se basa en una sanación a nivel general que ofrece un bienestar en la persona, tanto en quien recibe como en quien canaliza la energía. No es poco habitual que, ya tras la primera sesión, el paciente anuncie que se siente bien, tranquilo, en paz y calmado; con independencia de cuál fuera la dolencia que lo había llevado a tumbarse en mi camilla. Como canalizador y terapeuta, reconozco que la práctica de Reiki con este afán de ayuda que me acompaña, me llena también de paz y me permite afrontar el día a día con sus diversas vicisitudes de una forma más armoniosa.
 
  Prontas recuperaciones. Reiki es beneficioso en las recuperaciones tras enfermedades, operaciones quirúrgicas, fracturas, lesiones musculares, etc. Como acompañante de las técnicas médicas convencionales, Reiki se ha revelado ante mí como una herramienta eficaz que permite una pronta y efectiva curación. He observado cómo la terapia ha sido beneficiosa antes y después de una operación, cómo los dolores en la curación de una fractura se mostraban de una manera más débil, o cómo también el malestar de una lesión muscular cesaba o disminuía con la práctica de esta terapia.
 
  Ansiedad. El estrés, la angustia esa desazón que invade nuestro cuerpo y a lo que, erróneamente, parece que nos acostumbramos, son una auténtica pandemia en este siglo XXI. Reiki es un utensilio poderoso contra estas dolencias tan difíciles de cuantificar por la medicina moderna. Desde la primera sesión, el paciente experimenta una mejoría fácil y rápidamente percibida por el aquejado quien, con altísima probabilidad, requerirá de sesiones posteriores que afiancen su recuperación.
 
  Concentración y rendimiento. La reactivación y equilibrio del cuerpo energético del paciente son el cimiento fundamental de su actividad diaria. Reiki proporciona una salud en esta área que se traduce en una revitalización mental que permite a la persona tratada prestar una atención más precisa, adquiere una capacidad de concentración que, probablemente, tenía olvidada. En mi experiencia terapéutica no han sido pocos los pacientes que, aquejados por un virus de expansión mundial, referían muy habitualmente que tras su convalecencia, habían detectado en sí mismos una pérdida en su capacidad de concentración en sus quehaceres cotidianos. La terapia de Reiki actuó de manera muy eficaz para la resolución de este problema.
 
 Desintoxicación. Nuestros hábitos corrientes son, en muchas ocasiones, fabrica de toxinas para nuestro cuerpo. Alcohol, tabaco, ingestas insanas y otras prácticas lícitas o no condicionan la bioquímica de nuestro cuerpo de una forma claramente perjudicial. La terapia del reikista reactiva la funcionalidad del cuerpo, de sus órganos, de sus glándulas, que se sitúan, curiosamente,  en el cuerpo en lugares bien conocidos para el maestro avezado quien dirige su canalización energética sobre los chakras del afectado. Más adelante trataremos este paralelismo entre chakras y glándulas.
 
 Liberación de bloqueos internos. Despierta siempre la curiosidad del paciente la práctica del terapeuta en busca de deshacer cierto bloqueo interno que, bien puede impedir la curación eficaz del aquejado, bien puede ser incluso causante de dolencias físicas que encuentran difícil explicación a priori. Es común que el afectado acuda a terapia aquejado de un dolor localizado en cualquier parte concreta del cuerpo y al que no le encuentra explicación. Un dolor muscular o, muy frecuentemente, una molestia más o menos severa en cualquier articulación, incitan al convaleciente a acudir hasta la camilla del terapeuta de Reiki. Sin embargo, este trabaja en un nivel diferente al físico tratando de localizar bloqueos energéticos o emocionales con el, en un principio, desconcierto de quien sufre el dolor. El desconcierto suele ser aún mayor cuando, a partir de la terapia de canalización de la energía, la mejoría sobre la lesión se hace  evidente o, incluso, llega a desaparecer completamente, muy frecuentemente durante la primera sesión, causando la lógica confusión especialmente en aquellos que se acercan a estas actividades alternativas.
 
Aumenta las vibraciones. Quizás sea este un aspecto difícil de explicar. En toda vida, en cada materia existe un nivel de vibración. Reiki favorece el crecimiento personal también en este ámbito provocando una ascensión en la calidad vibracional del ser, lo que le facultará para tener vivencias personales, afrontar el día a día de una manera más elevada, más sana, más sanadora.


EDUARDO ESCLARÍN
Maestro Reiki